- La cantidad en la educación colombiana o el mito de la institucionalización
- Por qué marcharon las Madres comunitarias
Por: Jaime Enríquez Sansón
Mientras en otros países del mundo, mejor, mientras en todos los países del mundo, las autoridades y los dirigentes se preocupan por la calidad de la educación, en el país llamado un día del Sagrado Corazón, unas y otros se preocupan por la cantidad. Lo cual no ocurrió ni en épocas de bárbaras costumbres, pues quien tenga dos dedos de frente sabe que debe primar la calidad sobre la cantidad, la formación sobre la imposición, el diálogo sobre el severo monólogo de las rígidas autoridades. Como sabe lo válido de la afirmación clásica: el bastón no es instrumento de educación para los hombres libres.
Pero la insigne Ministra de Educación y sus inefables asesores, mantienen la peregrina idea – heredada de las dos o tres últimas administraciones – de que en las aulas tienen que sentarse, derechitos y bien peinados, alrededor de cincuenta cuerpos para recibir la sabiduría de sus mentores. Y a eso le llaman dizque Institucionalización. No piensa la señora Ministra, ni piensan los genios del Ministerio, que el trabajo docente va más allá de las horas de clase, que ya no se puede pensar en las clases magistrales con adustos dómines imponiendo su voz en medio de una manada de cincuenta cuerpecitos rígidos, sentados muy derecho y bien peinados. Que ahora se deben impartir instrucciones para más allá de las cuatro blancas y asépticas paredes de un salón, pues el aula es el mundo y sus alrededores. También ignoran la señora Ministra y su concilio, que los educadores, cuando lo son de verdad como lo son una abrumadora mayoría de ellos, revisan trabajos, asesoran más allá de la hora-clase, aconsejan, llegan incluso a involucrarse con los problemas de niños y jóvenes, se vuelven ejemplo y modelo, reemplazan en muchas ocasiones al padre o a la madre y son amigos y compañeros, y familiares y confidentes de esos seres en formación encomendados a su cuidado. Es torpe, para decir lo menos, el criterio ministerial de esa medida de calidad aplicada en los planteles educativos de la hora-alumno, medida que rodean de otros perendengues para justificar el mito denominado de la Institucionalización. Leer más
Publicado en: http://eldebateboyacense.blogspot.com
En Tunja, las madres comunitarias, las de los jardines, las madres sustitutas, en cerca del millar, fueron llegando desde tempranas horas a la Plaza de Bolívar, sitio de encuentro. De colorido se convirtió la nublada mañana, y de gritos y pitos, de exigencia para que las atendiera el Alcalde de Tunja Fernando Flórez, y el Gobernador Juan Carlos Granados, ninguno de los dos funcionarios se dignaron recibir a las madres comunitarias, que querían hablar de los hogares agrupados, del sufrimiento que les da la discriminación laboral, la negación de prestaciones sociales y de servicios, del sacrificio de poner sus casas para atender los hijos de los pobres.
En fin son cerca de 30 años, que mujeres fundadoras del programa, con rabia y llenas de dignidad quieren ser escuchadas, el pago dicen ellas "no puede ser que nos nieguen nuestra existencia por no ser bachilleres, o porque ya somos demasiado viejas", "el estado nunca ha hecho nada para capacitarnos, todo lo hemos logrado con nuestro propio sacrificio"
Sobre las 10 de la mañana, la marcha partió para la sede Central de Instituto colombiano de Bienestar familiar, con un recorrido de 6 kilómetros atravesaron la ciudad, a su llegada al centro del ICBF las esperaba la Directora Regional Nerlly Valencia Castañeda, y un grupo de funcionarios y funcionarias, la marcha numerosa hacía sentir su fuerza; se leyó un documento donde se plasman las razones de la marcha, agregando que les están demorando los pagos, mas de dos meses, que la Directora nunca les da la cara, que no tienen pago en salud, que las persiguen y se siente una actitud deliberada para acabarlas;












